Oigo a Cristina Almeida hablar de los libros de aquellos historiadores que no le gustan porque se oponen a la mal llamada "memoria histórica", y dice literalmente que cuando los ve en los estantes le entran ganas de prenderles fuego.
Muy típico de los nacionalsocialistas que nos gobiernan, imitar a Adolf Hitler y quemar los libros de aquellos que discrepan de sus ideas. No si, dentro de poco ya verán cómo proponer abrir campos de exterminio...
Pero ya hemos visto el sectarismo de nuestros "progres", que han vetado una placa conmemoratoria a una monja asesinada en la República. Pero claro, es que igual alguien se acuerda de todos los asesinatos que cometió el PSOE en aquella época. Sólo José Bono, en un gesto que le honra, se ha mantenido a favor de la iniciativa, y por ellos ha sido atacado ferozmente por los nuevos nazis, que probablemente le pegarán un tiro en la nuca cuando se vean lo suficientemente fuertes...
No es nueva esta actitud. Ya vimos hace no demasiado el "todos contra el PP", el "cordón sanitario", el "hay que echarlos del Parlamento" y otras lindeces tan antidemocráticas. Típico. Se empieza quemando libros, y se termina incinerando a personas. Pero claro, es que son los otros los que "crispan"... por el mero hecho de existir. O sea, que habrá que resolver ese problemilla...